lunes, 30 de septiembre de 2013
Cuando los apodos importan: La loca y el Hermoso.
Juana I de Castilla, La loca.
Felipe archiduque de Austria, duque de Borgoña y Brabante y conde de Flandes, el Hermoso.
Se conocieron y se enamoraron inmediatamente. A pesar de que todos no estaban de acuerdo, se casaron, el 20 de 0ctubre de 1496. Tuvieron un gran comienzo, pero rápidamente Felipe comienza a perder interés en la relación. Eso desanimó mucho a Juana, y empezaron a llegar los hijos, lo cual pensó ayudaría a la pareja.
No hizo la llegaba de los hijos mejorar la situación, al contrario, Juana comienza a mandar vigilar y controlar a Felipe y le exigía fidelidad.
Felipe debe viajar a Flandes y eso hace que Juana al año siguiente de dar a luz a otro de sus seis hijos, viaje para reencontrarse con la familia. Al siguiente año vuelven a España porque deben hacerse cargo del trono.
Felipe es proclamado rey de Castilla, Felipe I. Ese mismo año, es envenenado.
Felipe pide en su último deseo ser enterrado en Granada. Entonces Juana y toda una comitiva acompañan el cuerpo desde Burgos a Granada, traslado que se hacen en ocho meses, eso tiene para ella un alto costo. Comienzan a catalogarla de loca, rumores que favorecen a su padre.
En 1509, Fernando ordena encerrar a Juana en Tordesillas. Donde vive 46 años de encierro forzado.
Se mantuvo siempre vestido de negro, guardando luto, durante toda su vida.
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