Sus vidas cambiaron por una película

“Señor Rossellini: he visto sus dos filmes “Roma: Ciudad abierta y Paisá” y me han gustado mucho. Si necesita una actriz sueca que hable inglés perfectamente, que no ha olvidado el alemán, a quien apenas se entiende en francés y que del italiano solo sabe decir ti amo, estoy dispuesta a acudir para hacer una película con usted”.
Fue la nota
que escribió la bella Ingrid Bergman al director Roberto Rossellini. Este al
recibirla, le respondió:
“Fue para mí una gran emoción recibir su carta que
el azar quiso me llegara el día de mi cumpleaños y fue el mejor regalo. Créame
que soñaba con filmar una película con usted y a partir de este momento voy a
hacer todo lo posible. Le escribiré una carta para someterle mis ideas. Con mi
admiración, reciba usted la expresión de mi gratitud y de mis mejores
sentimientos.”
Y este fue el
inicio de un amor apasionado aunque lleno de críticas, pues ella todavía estaba
casada con Peter Lidstrom. Tras el escándalo, se divorcia y se casa con
Rossellini. Pero esta historia solo vivió instantes de felicidad porque luego
sus vidas tomaron su propio rumbo.
El amor que fue más allá de las
pantallas
"Tú eres probablemente la mejor actriz del mundo,
lo que junto a tu extraordinaria belleza te hace única".
Richard
Burton cayó rendido ante la belleza y el talento de Elizabeth Taylor.
Nada de
esto importó; en 1964 se casaron y empezó la convivencia. Pero junto a ella, el
desencanto, las peleas, el alcohol, el desamor. Sus caracteres intensos, como
los personajes a quienes representaban chocaban día a día. Y así transcurrieron
10 años, hasta que decidieron separarse.
Después de
16 meses, se reconciliaron para continuar su vida juntos. En no más de un año,
se dieron cuenta que su relación no podía sostenerse más y una nueva separación
marcó sus vidas.
Richard
siguió comunicándose con Elizabeth hasta tres días antes de su fallecimiento,
cuando le envía una carta donde dice que quiere “volver a casa”. Cuando
Elizabeth la recibió, se rumorea que ella la miró la carta y entre susurros
mencionó: “Quizás nos hayamos querido demasiado”.
Muchos años
después, ella murió y fue enterrada junto a quien fuera su gran amor.
Como en un cuento de hadas
"Fue la única mujer a la que he querido en mi vida"
La bella actriz, Grace Kelly, era la invitada de honor al Festival de Cannes de 1955. Este hecho cambió su vida y el rumbo de la historia; pues fue allí donde conoció al hombre de su vida: “El príncipe Rainiero III”.
La bella actriz, Grace Kelly, era la invitada de honor al Festival de Cannes de 1955. Este hecho cambió su vida y el rumbo de la historia; pues fue allí donde conoció al hombre de su vida: “El príncipe Rainiero III”.
Una sesión de fotos, que se realizó en el Palacio, fue el primer paso en su relación y ellos empezaron a escribirse. Un año después, un impresionante
diamante de 10.47 quilates selló el compromiso entre ambos.
El esperado
matrimonio se perfilaba como todo un cuento de hadas. Grace viajó desde Estados
Unidos hasta Mónaco donde fue recibida como toda una princesa. Y se llevó a
cabo la majestuosa boda.
Pasaron
los años, y la llegada de cada uno de
los herederos llenó de emoción a todos en el Palacio Real. Pero el destino les
tenía preparado una fatal sorpresa. En 1982, mientras
Grace manejaba junto a su hija menor sufrió un ataque cardíaco lo que ocasionó que su auto se volcara. En el hospital, la atendieron rápidamente; pero no
lograron salvarla.
El día del funeral, el príncipe tenía la mirada perdida, como aquel reino que un día
construyó junto a su amada, y que ahora ve desmoronarse en unos cuantos minutos.
El cumpleaños y la tentación de un presidente
“Happy birthday, Mr.
President”, palabras de la sensual actriz Marilyn Monroe que susurraron en los
oídos del presidente John F. Kennedy.
Mucho se ha escrito
sobre este romance. El periodista Christopher Andersen ha abierto muchas
interrogantes sobre esta relación. En su libro, mencionó que la esposa del
presidente toleraba los amoríos de este. Sin embargo, fue grande la
preocupación de Jacqueline Kennedy cuando recibió una llamada de la actriz,
quien le confesó el romance que tenía con su esposo y que se casaría con él.
Esto la puso en alerta y pensó que aquel romance podría ir en serio.
Por otro lado, algunas
personas cercanas al presidente, como su hermano Robert, manifestaron su
preocupación por las consecuencias de esta relación y decidieron poner las
cosas en orden.
Mientras tanto, la
actriz seguía envuelta en una serie de escándalos. Hasta que una llamada de la empleada de Marilyn reportó la muerte de
la actriz, quien yacía desnuda sobre su cama.
Han pasado los años y
muchas historias se han tejido en torno a su muerte ¿Asesinato o suicidio? No
lo sabemos… pero esta leyenda del cine, aún sigue viva.
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